Trabajo en equipo para alcanzar metas de  calidad

En la interacción sujetos, conocimiento y contexto, estamos movilizando el pensamiento constantemente y eso le imprime una novedad a nuestras acciones  pedagógicas. Esto a su vez, se constituye en una motivación por alcanzar altas metas de formación a partir del trabajo en equipo  y de realizaciones académicas, que se vislumbran como posibilidades de enriquecimiento de los procesos institucionales y de la Práctica Pedagógica Investigativa, que prontamente asumiremos en las escuelas de  de Santa Marta.


Estos primeros días del mes de julio de 2015, ha sido una muestra de la manera cómo nos preparamos para alcanzar esas metas. Al inicio de la semana, los estudiantes del Programa de Formación Complementaria participaron del Taller: Modelo Escuela Nueva – Programa Círculos de Aprendizaje, liderado por los docentes Ángel Jiménez y Luz Gabriela Merlano de la Corporación Infancia y Desarrollo, convirtiéndose en un encuentro de saberes que les permitirán a los jóvenes normalistas asumir con mayores fortalezas pedagógicas y didácticas, sus docencias directas con población vulnerable, víctima de violencia. Se hizo énfasis en la elaboración de Guías de Aprendizaje y de los instrumentos de Escuela Nueva: Control de progresos (Evaluación), Buzón de Compromisos, Cuaderno viajero, Correo de la Amistad, Cuadro de valores, Buzón de sugerencias y Autocontrol de asistencia.


Al día siguiente, continuamos con el trabajo de cualificación sobre la Guía 39: La cultura del emprendimiento en los establecimientos educativos del Ministerio de Educación Nacional, asumido con liderazgo, no sólo por los docentes del Programa de Formación Complementaria, quienes hicieron las orientaciones para el diseño de la propuesta, sino el entusiasmo con que los/las estudiantes participaron de los momentos de motivación y desarrollo del trabajo propuesto, el cual se complementó con la salida de campo que se realizó al día siguiente en  la IED Mosquito para apreciar el  Proyecto Pedagógico Productivo: “Hagamos Producción Sostenible en nuestra granja escolar”  


Estamos agradecidos por el apoyo y orientaciones pedagógicas  de   la Rectora de la IED Mosquito Emilse Vega,   y su equipo de  docentes, Julio César Aguilar, Javier Callejas, Efrain Noguera y Humberto Weber, quienes  compartieron con nosotros  la experiencia de emprendimiento que impulsan, con mucho amor y compromiso, en su comunidad educativa. Esas acciones pedagógicas son un referente para la formación en liderazgo y gestión de nuestros maestros/as en formación, quienes manifestaron con  admiración, que la experiencia vivida “había superado sus expectativas”.


Para completar las novedades académicas de  la semana, durante el viernes 10 y sábado 11 de julio, todos los docentes de la IED Escuela Normal Superior María Auxiliadora y los/las maestros/as en formación,  participamos con muchas expectativas del Congreso Salesiano Desarrollo del carisma de Don Bosco hacia la mitad del siglo XX, espacio formativo que a partir de las fuentes históricas y el contexto salesiano, nos invita como  maestros/as  salesianos/as, a interpretar el proyecto educativo de Don Bosco y a resignificar en la cotidianidad, nuestra vocación en la misión que el Patrono de la juventud nos encomendó.

Esp. Sandra Bendek – Coord. PPI

El 11 de abril del 2011 inició nuestra docencia directa en la Institución Etnoeducativa Distrital Tayrona Bunkwimake Sede N. 5 “Don Dieguito” con la intención de hacer un acompañamiento didáctico y pedagógico en esta comunidad indígena. Las expectativas que tuvimos con estas prácticas fueron muchas, estábamos muy emocionadas y sobretodo intrigadas por lo que sucedería, la verdad es que era una experiencia nueva para nuestras vidas. Aunque todo estaba preparado y planeado, sabíamos que en cualquier momento algo podía cambiar y debíamos estar con la mente abierta y el corazón dispuesto a comprender y aceptar esa maravillosa cultura que tanto nos ofrece y enseña.


La comunidad educativa de la Escuela Normal nos acompañó y apoyó desde el comienzo, pues se hizo presente en el lugar de práctica. Con el permiso de nuestros padres nos aventuramos al viaje y dispusimos todo para el recorrido que debíamos hacer. Una vez en la escuela, dialogamos con Paulina, la maestra indígena que trabaja en ella. La mayoría de los estudiantes son indígenas y algunos son campesinos.

Al inicio, las relaciones con la comunidad fueron un poco distantes, era primera vez que convivíamos de una manera directa con una cultura indígena, y la misma situación se presentaba con ellos. Al pasar los días, la confianza se iba evidenciando y la afectividad se iba convirtiendo en una estrategia de convivencia, que no solo nos ayudó a la hora del trabajo académico, sino en los descansos, donde todos unidos pasábamos momentos agradables, divertidos e interactuábamos con toda la comunidad educativa, para socializar y disfrutar en esos espacios de alegría.


Gracias a la diversidad de juegos y dinámicas utilizados, la lengua Arhuaca no fue limitación para los procesos de enseñanza – aprendizaje y de la comunicación, además nos sirvió para que las estudiantes arhuacas fueran perdiendo la timidez e inseguridad que las caracterizaba al inicio, donde no tenían la habilidad de preguntar o expresar sus pensamientos de manera espontánea pero a medida que avanzaba el trabajo pedagógico fueron siendo capaces de dar soluciones y respuestas a las situaciones de aprendizajes presentadas dentro y fuera del aula.


Así fue como cada sueño, alegrías, aprendizajes, sonrisas y también las dudas, expectativas, dificultades y en ocasiones temores, se convirtieron en experiencias que marcaron nuestras vidas, nos llenaron de muchas fortaleza y valor para seguir con nuestra labor y vocación para poder dar una respuesta educativa pertinente a una comunidad que pide a gritos personas comprometidas con la educación y lo rural.


Keyla, Andry y Diana

Estudiantes II Semestre del Programa Formación Complementaria

Para cada una de nosotras, separarnos por varias semanas de las comodidades en las que vivimos, alejarnos un poco de nuestras familia, y convivir con una comunidad indígena Arhuaca representó superar varios retos que asumimos con responsabilidad y madurez para convertirse en una gran experiencia que nos permitió tener aprendizajes significativos, que como futuras maestras nos permitirán intervenir pedagógicamente en los distintos contextos , ya sea en ambientes rurales o urbanos.


Inicialmente nuestro primer reto fue ubicar el sector en el cual realizaríamos la Práctica Pedagógica Investigativa, siendo esta la zona rural de Don Diego en la Institución Etnoeducativa Distrital Tayrona Bunkwimake Sede 5 Don Dieguito, para lo cual viajamos con Marta, una de las maestras de la escuela, residente en Santa Marta, contando con la colaboración de algunos miembros de la comunidad indígena Arhuaca, quienes muy amablemente nos facilitaron caballos y mulas para el transporte del equipaje.


El recorrido del camino para la escuela es angosto, entre el cerro y el rio Don Dieguito, el cual se observa desde las alturas mientras se camina entre abismos y deslizamiento de piedras y desde el cual se vislumbra la gran riqueza de flora y fauna y el encuentro con la comunidad indígena Arhuaca que respeta, valora y cuida en gran medida las maravillas naturales que les proporciona su hogar: EL CORAZÓN DEL MUNDO.


Para los maestros de contextos rurales una experiencia como la que vivimos se convierte en otro reto, el trabajo pedagógico con las comunidades indígenas Arhuacas, pues no se trata de implementar estrategias que pertenecen a la cultura mayoritaria de donde provenimos sino de tener en cuenta elementos del contexto que las escuelas rurales utilicen para fortalecer aspectos significativos de su identidad, como la lengua, costumbres ecológicas, creencias y actividades cotidianas que integran al núcleo familiar y autoridades espirituales como los Mamos, de los cuales no se puede alejar la vida del maestro quien para organizar sus actividades curriculares debe dialogar y hacer acuerdos con ellos, valorando así su permanencia y perseverancia, con el firme propósito de preparar a niños y jóvenes que sepan afrontar la civilización que nuestra sociedad le ofrece y con la cual necesitan interactuar.

 

De este modo se explican las labores que realizan los niños indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta resaltando entre ellas la pesca en los ríos Don Diego y Don Dieguito, la actividad agrícola, con el uso de elementos y herramientas que a nuestra mirada causan impresión por lo peligrosos que pueden llegar a ser, pero que para ellos es natural y fácil de manipular en cualquier medio, siendo estos el machete o rula, hacha, anzuelos, entre otros. Así mismo, nosotras realizábamos actividades como cocinar nuestro alimento, participar de sus rutinas habituales como bañarse en el río, dormir en hamacas, montar a caballo, tejer mochilas, labores en las cuales ellos tienen muchas habilidades.

 

Por otra parte la dificultad para que nuestro grupo regresara diariamente a Santa Marta hizo que la maestra indígena residente en la finca donde funciona la escuela, nos aceptara en su vivienda brindándonos compañía, alimentos y hospitalidad, a lo cual respondimos con una actitud que expresara lo importante que es acoger los ofrecimientos por parte de los indígenas como condición para ganarnos su credibilidad y confianza. Es así como pudimos conocer un poco más a fondo sus costumbres, dentro de ellas el significado, utilidad y trascendencia de la hoja de coca o del conocimiento, llamada en su lengua áyu.Igualmente como la naturaleza y su cuidado forma parte de los contenidos de su plan de estudios porque se convierten en una necesidad de vida para su comunidad y para los samarios.

Esta nueva experiencia de práctica nos enriqueció mucho desde la implementación de estrategias didáctico pedagógicas que permiten el diálogo de saberes y el intercambio cultural que reconoce al otro como parte de su entorno. También pudimos realizar encuentros con los padres de familia y brigadas de salud en las que colaboramos y nos relacionamos con autoridades arhuacas.

 

Ana Milena, Yuranis y Nancy

Estudiantes del IV Semestre de PFC,

 

JORNADA PEDAGÓGICA CON MAESTRAS/OS DE LAS ESCUELAS DE PRÁCTICA

 

El viernes 26 de Agosto se realizó en la Escuela Normal el encuentro con los docentes que acompañarán a las maestras en formación durante su docencia directa. De las Escuelas invitadas fueron 36 las personas que se hicieron presentes, entre docentes y directivas.

 

Se habló ampliamente de las políticas de Inclusión del MEN y la manera como éstas se vienen abordando en la Escuela, con el fin de que las jóvenes se encuentren preparadas para asumir esta realidad en las escuelas donde realizan su docencia directa y luego en el mundo de la vida que afrontarán terminada su preparación en la Institución.  Se hizo énfasis en la actitud esencial que todo maestro y maestra debe tener para asumir el trabajo con niñas y niños que presentan dificultades especiales y las ventajas que le represeta para su crecimiento personal y la formación del resto de las y los estudiantes.

 

Se aprovechó el espacio para hacer algunas claridades sobre las acciones concretas que las jóvenes realizan durante su permanencia en las escuelas y que implican tanto el proceso de investigación como la práctica misma.

 

Finalemente las jóvenes del IV Semestre socializaron con sus docentes el proyecto de aula que desarrollarán a partir del día lunes y allí mismo realizaron la evaluación de la jornada que fue muy bien valorada por los y las presentes, quiene piden que estos espacios se den con mayor frecuencia, pues se convierten en un momento de particular riqueza personal e institucional.

 

La Jornada Pedagógica fue llevada adelante con la presencia del grupo de docentes del Programa de Formación Complementaria y las estudiantes del IV semestre, quienes lideraron la logística y la socialización de cada uno de los temas acompañadas con el docente respectivo.

 

 


La existencia de relaciones positivas en el ambiente escolar supone altas doses de creatividad e innovación de parte de las Maestras en Formación que buscan alcanzar la construcción de espacios de convivencia para propiciar aprendizajes significativos.

 

Por ello, las estudiantes del Programa de Formación Complementaria vincularon a la Comunidad Educativa de la Institución Eduardo Carranza de Taganga a una tarde ludo-pedagógica en la que implementaron estrategias para estimular la inteligencia emocional  a partir de dinámicas y reflexiones de situaciones cotidianas relacionadas con el perdón, expresiones y palabras con alto contenido afectivo, la socialización de canciones infantiles y trabajos artísticos realizados por los niños y niñas durante las actividades escolares.

 

Las familias que asistieron valoraron este encuentro como una oportunidad para reconstruirse afectivamente con sus miembros y favorecer una comunicación afectiva y efectiva que permite potenciar el aprendizaje de sus hijos e hijas.